¡Feliz San Valentín atrasado a todos, el saludo va con delay porque esta madre pastelera estuvo muy ocupada!
Me hubiera gustado poder escribir el post con tiempo para recomendaros esta torta para sus respectivos agasajados en esta fecha, pero bueno, han sido días de mucha actividad social y con bebé incluido cuesta sentarse, pero lo bueno fue que pese a toooodas mis actividades llegué con tiempo para compartir este postre con mi homenajeado y preparar una mini tartita para mi amiga Tere que cumple también en esta fecha.
Cuando el tiempo apremia hay que buscar una forma de llegar a todo y no fracasar en el intento. Necesitaba un postre y una tarta pero utilizando el mismo bizcocho. Tenía pensado hacer dos bizcochos, uno de chocolate blanco y otro negro y utilizar un molde muy divertido de porciones que compré un día. Total que para lograr ambos cometidos me decanté por un bizcocho de chocolate blanco, del cual separé parte de la masa para saborizar con cacao negro y logré hacer así con una receta, las porciones de mi postre y mi tartita, en dos sabores.
Por un lado, quiero contarles que si bien la tarta tiene corazones rosas y es muy romántica, eso tiene que ver con el estilo de Tere y no con San Valentín, ya que el postre para conmemorar esa fecha es blanco y negro. Algunos dirán que soy poco romántica, sin embargo yo creo que es el equilibrio perfecto del amor. Nunca es color de rosa 100% del tiempo, se trata más bien de lograr compensar mutuamente lo que vamos necesitando el uno del otro, risas en momentos de tristeza, fuerza en los ratos de agotamiento, un desayuno y dejarte dormir, cuando el bebé te ha dado la noche, en fin....esas pequeñas cosas que te llenan en el día a día del amor....Al menos esa es mi forma de verlo y de vivirlo...
Bueno, ya no me enrollo más que este es un blog de dulzura pero reposteraaaaaa....